La verdadera razón por la que debe convertir su flota en eléctrica

Publicado el 16 de Abril de 2021 en Coche eléctrico y sostenibilidad por Joshua Gordon


Por qué la reducción de las emisiones es solo el comienzo del camino hacia la ventaja de los vehículos eléctricos

Hay más vehículos eléctricos que nunca en las carreteras, y el ritmo al que las personas y las empresas se están pasando al vehículo eléctrico se está acelerando. Si le preguntara a alguien en la calle por qué esto es bueno, tengo pocas dudas de cuál sería la respuesta: es bueno para el planeta, ¿no?

Es algo que, tras muchos años de concienciación medioambiental, todo el mundo ya sabe. No obstante, cuando oímos algo una y otra vez, creo que puede ser fácil perder de vista lo que realmente significa. La gente es consciente de que la emisión de los vehículos eléctricos en el tubo de escape es cero, y puede tener una idea generalizada de que los fabricantes de automóviles intentan que los vehículos eléctricos sean lo más ecológicos posible, pero para las empresas que están planteándose el cambio, los beneficios son aún superiores.

Para entender por qué, debemos reconocer que, aunque se parezcan por fuera, un vehículo eléctrico no es simplemente un vehículo tradicional con un sistema de alimentación diferente. Para hacer realidad los vehículos de batería, todo se ha tenido que replantear y reconstruir. Durante el proceso de fabricación, se ha aprovechado la oportunidad para mejorar todos los aspectos de los vehículos.

Las ventajas ocultas de los vehículos eléctricos

Los motores de un vehículo eléctrico de batería, por ejemplo, son mucho más pequeños y pueden colocarse más cerca de las ruedas que los motores de vehículos tradicionales (que se sitúan en el capó). Ese espacio adicional se suele utilizar para almacenamiento, pero también proporciona una zona de deformación óptima que permite mantener a las personas más seguras en caso de accidente. Por su parte, las propias baterías constituyen un componente mucho más grande y pesado que un depósito de combustible tradicional. Al situarlas cerca del suelo del vehículo, los vehículos eléctricos tienen un centro de gravedad mucho más bajo que los coches tradicionales, lo que reduce la posibilidad de vuelco y mejora la seguridad.

Esa diferencia en el tren de potencia también tiene un gran efecto en el mantenimiento. Aunque las baterías y los motores modernos son una tecnología mucho más nueva que los motores de combustión interna, también son en cierto modo máquinas menos complejas, ya que sustituyen cientos de piezas móviles por solo unos cuantos componentes que giran. De este modo se evitan correas dañadas, cilindros defectuosos y otros fallos mecánicos, lo que reduce el tiempo de inactividad y los costes de mantenimiento.

Esto no quiere decir, obviamente, que la sostenibilidad no sea lo que motiva la necesidad de cambiar a los vehículos eléctricos; de hecho, esos beneficios podrían ser más importantes de lo que mucha gente cree.

Además de su impacto en la reducción de las emisiones, que será mayor a medida que la red se descarbonice más, los vehículos eléctricos de batería también tienen beneficios inmediatos para la calidad del aire local. Los sistemas de frenado regenerativo, que devuelven la energía del frenado a las baterías, también reducen el desgaste de las pastillas de freno, que es una de las principales fuentes de emisión de partículas en el aire.

Sin embargo, lo que creo que es realmente interesante sobre los vehículos eléctricos desde el punto de vista de las flotas es algo de lo que rara vez se oye hablar: la satisfacción del conductor. En un mundo a la carta, es probable que haya más conductores profesionales que nunca en nuestras carreteras y, sobre todo en los entornos urbanos, los vehículos eléctricos satisfacen sus necesidades increíblemente bien.

Los motores de los vehículos eléctricos, a diferencia de los motores de gasolina o diésel, tienen toda su potencia disponible desde que se ponen en marcha, lo que los hace ideales para el uso por ciudad, donde se debe parar y arrancar frecuentemente. La eliminación del motor da lugar a un ambiente mucho más tranquilo en el interior del vehículo, lo que es muy de agradecer para quienes pasan una jornada laboral completa al volante. Y el centro de gravedad bajo también significa que los vehículos eléctricos tienden a ser buenos para conducir por calles sinuosas con curvas cerradas.

Teniendo en cuenta todo esto, no me sorprendió leer recientemente que menos del 1 % de los conductores de vehículos eléctricos del Reino Unido quieran volver a un vehículo de gasolina o diésel. Es algo que podría mejorar realmente las condiciones de trabajo de los conductores profesionales.

Dar el salto

A medida que nos preparamos para un mundo en el que los vehículos eléctricos serán la norma, las empresas empiezan a plantearse más seriamente cuál será la realidad de una flota eléctrica. Creo que es importante que la conversación no sea solo sobre el cambio climático: por muy vital que sea ese tema, también es una oportunidad apasionante para mejorar las flotas en todos los aspectos.

Los fabricantes de automóviles han aprovechado la revolución de los vehículos eléctricos para replantearse la función de los vehículos: las empresas pueden aprovecharlo para replantearse el funcionamiento de las flotas. Para obtener más información, puede descargarse ahora La guía definitiva para la electrificación de las flotas de Geotab o estar atentos a nuestro blog, en la que se hablará de los costes y el rendimiento de la inversión de las flotas eléctricas.


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