Cómo las flotas de última milla pueden iniciar tu proceso de electrificación

Por Jaime Maqueda
Senior Marketing Specialist, SWE
28 de ago de 2025

Los equipos de última milla están sometidos a una presión cada vez mayor para reducir las emisiones, los costes de combustible y anticiparse a normativas medioambientales cada vez más estrictas. Por eso, electrificar la flota es una necesidad empresarial, aunque la transición al vehículo eléctrico (VE) puede parecer abrumadora a menos que se esté respaldado por datos operativos y financieros reales.
En este artículo, analizamos cómo las flotas de última milla pueden comenzar su proceso de electrificación, desde identificar qué vehículos son óptimos para su sustitución hasta cómo sacarles el máximo partido y rentabilidad.
Paso 1: Identificar los vehículos aptos para la electrificación
Por su naturaleza, las flotas de última milla que suelen limitarse a realizar rutas de ida y vuelta a las instalaciones de la empresa son las más adecuadas para la electrificación. Sin embargo, eso no significa que sea necesario electrificar todas sus rutas desde el primer momento. Para planificar adecuadamente un plan de transición, es necesario disponer de datos sobre los turnos de los vehículos, la autonomía que necesitan, el uso de los vehículos y compararlos con el rendimiento real de los vehículos eléctricos de capacidades similares.
Con esta información es posible identificar los vehículos que puedan ofrecer una ventaja económica y medioambiental inmediata, al tiempo que proporcionas a tu equipo datos fiables que demuestran que estos cambios no afectarán a la continuidad del servicio.
Los datos telemáticos son clave para analizar aspectos como:
- Distancia diaria: Los vehículos cuyos trayectos diarios se encuentran dentro del rango real de autonomía de los modelos eléctricos disponibles son excelentes candidatos para la electrificación.
- Tiempo de inactividad y ubicación: Aquellos vehículos que regresan a las instalaciones de la empresa por la noche son ideales para aprovechar tarifas reducidas de carga nocturna.
- Rutas fijas: Las rutas con poca variabilidad son más adecuadas para vehículos eléctricos, ya que permiten prever mejor la autonomía necesaria.
- Patrones de uso del vehículo: Los vehículos con un alto nivel de uso ofrecen un mayor retorno de la inversión, ya que sus costes operativos son significativamente más bajos.
Toda esta información permite diseñar una hoja de ruta de transición por fases, con la seguridad de que los nuevos vehículos eléctricos podrán cumplir con los turnos y recorridos asignados sin afectar a las operaciones.
Paso 2: Cuantificación del ahorro financiero
Los vehículos eléctricos pueden ofrecer un ahorro considerable a lo largo de su vida útil, lo que se conoce como coste total de propiedad (TCO). Para justificar la inversión y obtener el respaldo de los responsables internos, es fundamental cuantificar estos ahorros con antelación.
Los dos indicadores financieros clave a tener en cuenta son la comparación del coste del combustible y la electricidad, y los costes de mantenimiento. El coste de energía de los vehículos eléctricos es muy inferior al de sus homólogos diésel. Además, este ahorro puede incrementarse aún más si se aprovechan las tarifas nocturnas. Del mismo modo, los vehículos eléctricos requieren menos mantenimiento que los vehículos de combustión interna, ya que tienen menos piezas móviles. Estos beneficios aumentan a medida que se incrementa el uso de los vehículos.
Al combinar estas métricas con el coste inicial del vehículo y su kilometraje real, se obtiene el TCO. En este caso, la balanza se inclina favorablemente hacia la electrificación.
Por último, aunque más difícil de cuantificar, no debe subestimarse el valor reputacional así como la posibilidad de atraer nuevos clientes gracias a operar una flota sin emisiones, ya que son factores clave desde el punto de vista económico para crear modelos de negocios sólidos.
Paso 3: Optimización del rendimiento de los vehículos eléctricos
Una vez que los nuevos vehículos eléctricos se han incorporado a la flota, es fundamental asegurarse de que ofrecen un retorno de inversión firme. A diferencia de los vehículos con motor de combustión interna los vehículos eléctricos requieren una supervisión más estrecha de los datos para maximizar su autonomía, garantizar la continuidad operativa y reducir la presión sobre la infraestructura de carga en los aparcamientos de la empresa.
Algunos de los indicadores operativos más relevantes para los vehículos eléctricos incluyen:
- Estado de carga (SOC): Los equipos de planificación necesitan consultar en tiempo real el estado de carga de cada vehículo eléctrico (VE) para poder asignar rutas adicionales en función de la autonomía disponible y actuar con antelación si un vehículo no dispone de suficiente carga para completar su recorrido.
- Comportamiento de carga: Una gestión eficiente de la carga permite aplicar estrategias de carga más eficacess y reducir los costes energéticos. Las flotas necesitan tener visibilidad de la cantidad de carga necesaria para las próximas rutas, cuándo y dónde se realiza la carga y los costes energéticos asociados.
- Eficiencia energética: Supervisar la eficiencia energética de cada vehículo eléctrico (VE) y compararla con otros vehículos eléctricos o de combustión ayuda a detectar posibles desviaciones y fomentar una conducción más eficiente. Este hecho aumenta la autonomía y reduce la demanda de carga de los vehículos.
- Efecto de la temperatura: Las bajas temperaturas pueden reducir la autonomía de los vehículos eléctricos hasta en un 50%, por lo que es crucial analizar la demanda estacional de rutas y realizar un seguimiento activo del estado de carga durante los meses fríos.
- Seguimiento del estado de la batería: La vida útil de la batería puede prolongarse si se supervisan los patrones de carga y se evita el uso excesivo de cargadores rápidos de corriente continua, lo que también contribuye a mantener el valor de reventa del vehículo.
Caso de éxito de Geotab: Milk & More mejora la eficiencia de sus vehículos eléctricos y maximiza el ahorro La transición a los vehículos eléctricos permitió a Milk & More reducir de forma inmediata sus emisiones de Alcance 1. Sin embargo, la empresa quería ir más allá: mejorar los hábitos de conducción para optimizar la eficiencia energética, aumentar la seguridad vial y ampliar la autonomía de sus vehículos eléctricos. Gracias a los paneles de gráficos y los informes de conducción ecológica de MyGeotab, el equipo pudo analizar tendencias y detectar qué conductores necesitaban formación y ayuda adicional. |
La electrificación es un proceso progresivo basado en datos
La electrificación de las flotas tiene más éxito cuando se aborda de forma gradual. Comenzar con un pequeño grupo de vehículos permite al equipo adquirir experiencia operativa, establecer protocolos de carga eficientes y rentables, y evaluar el rendimiento de los vehículos eléctricos en condiciones reales. Estos conocimientos pueden servir de base para cada fase de implementación posterior.
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