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¿Cuánto duran realmente las baterías de los vehículos eléctricos?

Un análisis de más de 22 700 vehículos eléctricos, que abarca 21 modelos diferentes, confirma que, en general, las baterías de los vehículos eléctricos modernos son robustas y están fabricadas para durar más allá de la vida útil típica de un vehículo.

Geotab

Por Geotab

1 de ago de 2025

Una foto de la batería de un vehículo eléctrico

Ideas clave

  • Tasa de degradación promedio: La tasa anual promedio de degradación de los vehículos eléctricos es del 2,3 %.
  • Potencia: La carga rápida de CC de alta potencia (>100 kW) es el factor estresante más importante, lo que da lugar a tasas de degradación de hasta dos veces más que el grupo de carga de baja potencia (3,0 % frente a un 1,5 % al año).
  • Clima: Los climas cálidos imponen una penalización a la duración de la batería, ya que los vehículos que funcionan en condiciones cálidas se degradan un 0,4 % más rápido al año que aquellos en climas templados. 
  • Utilización: El aumento de la degradación debido a un alto uso diario es una compensación medible y justificada debido a las ganancias en la productividad de la flota y el retorno de la inversión.
  • Estado de carga (SOC): Para la mayoría de los vehículos eléctricos, no hay necesidad de preocuparse por evitar cargar o vaciar la batería por completo. La degradación solo se acelera cuando los vehículos pasan más del 80 % de su tiempo total en niveles de carga casi llenos o casi vacíos.

¿Cuánto tiempo durará realmente la batería de mi vehículo eléctrico? Es una pregunta clave para cualquier persona que considere un vehículo eléctrico.  La degradación de la batería, o la disminución gradual de la capacidad de una batería para almacenar energía, afecta su rango de conducción, su rendimiento y el valor de reventa del vehículo. Para apoyar la innovación y aumentar la confianza de la flota en la tecnología de los vehículos eléctricos, Geotab ha realizado múltiples estudios exhaustivos utilizando datos telemáticos del mundo real (datos recopilados de los vehículos en sí) para ver la rapidez con la que se degradan las baterías de vehículos eléctricos.

 

Nuestro análisis del 2025 de más de 22 700 vehículos eléctricos, que abarca 21 modelos diferentes de vehículos, confirma que, en general, las baterías modernas para vehículos eléctricos son resistentes y están construidas para durar más allá de la vida útil típica de un vehículo. Sin embargo, este conjunto de datos más reciente, que incluye generaciones más nuevas de vehículos eléctricos y una creciente dependencia de la carga de alta velocidad, destaca la variabilidad entre los vehículos y cómo ciertas condiciones de funcionamiento pueden tener un gran impacto. Si bien cierta degradación de la batería es inevitable, los administradores de flotas pueden hacer algunos ajustes para obtener la mayor vida útil de sus baterías y de su inversión. 

Tendencias de degradación de la batería: Comparación de análisis anteriores 

El primer gran estudio de Geotab realizado en el 2020 sobre vehículos eléctricos de servicio ligero mostró una tasa promedio de degradación de la batería del 2,3 % al año. Para el 2023, otros análisis mostraron una mejora, con 11 modelos comunes de vehículos eléctricos que promediaron solo un 1,8 % de degradación anual (probablemente debido a los avances en la tecnología de baterías y los sistemas de gestión térmica). 

 

Cuando ampliamos el estudio en el 2025, la pérdida de capacidad promedio había vuelto al 2,3 % anual en los 21 modelos de marca. Esto significa que se proyecta que la batería promedio tenga el 81,6 % de su capacidad original (estado de la batería o SOH, por sus siglas en inglés) después de 8 años.

 

Este retorno a un promedio del 2,3 % no significa que las baterías estén empeorando. Es probable que refleje algunos factores combinados relacionados con los vehículos más nuevos y cómo se utilizan, tales como: 

Carga de mayor potencia: Es probable que el promedio general esté influenciado por el aumento de las capacidades de carga de mayor potencia en los modelos de vehículos eléctricos más nuevos. 

 

Química y tipo de vehículo: La tasa de degradación promedio parece variar significativamente según el modelo. Los vehículos multiuso (MPV), incluidas las furgonetas ligeras, tienen en nuestro análisis una tasa promedio más alta (un 2,7 % al año) en comparación con los automóviles ligeros (un 2,0 % al año). Es probable que las diferencias entre los modelos de vehículos estén impulsadas por químicos específicos de las baterías que están diseñados para diferentes prioridades, como maximizar el rango (densidad de energía) o maximizar su duración (longevidad), así como configuraciones únicas en los sistemas de gestión de baterías. 

 

Caída inicial: Muchos vehículos eléctricos muestran una disminución más pronunciada de la capacidad durante el primer o segundo año antes de que la tasa se estabilice. El promedio actual incluye una mayor proporción de vehículos eléctricos más nuevos. Por el contrario, 8 de los 11 de los mismos modelos establecidos de nuestro conjunto de datos del 2023 se han estabilizado a una impresionante degradación promedio del 1,4 % al año, lo que demuestra una retención excepcional del SOH a largo plazo.

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Figura 1: Tasas promedio de degradación de las baterías de los vehículos eléctricos, por modelo y clase de vehículo (vehículos multiusos como furgonetas, automóviles de pasajeros y camiones). Los modelos se anonimizaron.

 

Si bien el diseño existente influye en el estado de la batería en todos los modelos de vehículos, las condiciones de funcionamiento del vehículo también tienen un impacto. Para comprender mejor el papel de los factores externos, agrupamos los vehículos según condiciones operativas similares para analizar los niveles de potencia, el clima local y el uso.

Las tasas de degradación promedio solo cuentan una parte de la historia.

El impacto de la potencia: cómo la carga de alta velocidad influye en la duración de la batería

A medida que avanza la tecnología de vehículos eléctricos, estamos viendo capacidades de carga más potentes y rápidas. Si bien la carga más rápida y de mayor potencia puede mejorar la productividad del vehículo, es importante preguntarse: ¿cómo afecta esta potencia adicional al estado a largo plazo de la batería? Nuestro análisis muestra que tanto la frecuencia como el nivel de potencia de la carga rápida de corriente directa (DCFC, por sus siglas en inglés) influyen en la rapidez con la que la batería se degrada.

¿Cuál es el límite? El impacto del uso de carga rápida de CC

Para ver qué tan importante es la carga rápida de CC (DCFC), dividimos los vehículos en dos grupos según la frecuencia con la que utilizaron DCFC como parte de todas las sesiones de carga (CA y CC): 

  • Baja frecuencia de DCFC: Los vehículos en los que la DCFC constituyó menos de un 12 % del total de las sesiones de carga experimentaron una degradación anual promedio de un 1,5 %.
  • Alta frecuencia de DCFC: Los vehículos que superaron un 12 % del uso de la DCFC experimentaron un aumento total del porcentaje en la degradación promedio anual del 2,5 %.

Los resultados lo confirman: si utiliza la carga rápida de CC con mayor frecuencia, la batería perderá capacidad más rápido, en promedio.

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Figura 2: En el gráfico, se muestra la tasa de degradación promedio de los vehículos en función de cuánto dependieron de la DCFC, definida por bajo = menor que el 12 % del uso de DCFC, y alto = superior al 12 % del uso de DCFC  

 

Más allá de la frecuencia: ¿importa la potencia de carga?

La frecuencia es solo una parte de la ecuación; también debemos considerar el "golpe" que recibe la batería durante esas sesiones. Para investigar si el nivel de potencia importa independientemente de la frecuencia de la DCFC, agrupamos los usuarios de DCFC de alta frecuencia en dos categorías: Baja potencia, en la que menos del 40 % de las sesiones de DCFC superó los 100 kW, y alta potencia, en la que más del 40 % de las sesiones de DCFC superó los 100 kW. Esto da como resultado tres grupos definidos:

Grupo de DCFCCriterios de uso de DCFCSesiones de alta potencia (>100 kW)Degradación promedio (al año)
Baja frecuencia Menos del 12 % de las sesionesN/A1,5 %
Alta frecuencia y baja potencia Más del 12 % de las sesionesMenos del 40 % de las sesiones de DCFC2,2 %
Alta frecuencia y alta potencia Más del 12 % de las sesionesMás del 40 % de las sesiones de DCFC3 %

Estos resultados demuestran un claro beneficio para los vehículos que principalmente utilizan una carga de baja potencia, que se prevé que aún tengan el 88 % de su capacidad original de la batería después de 8 años (un 1,5 % de degradación anual). Por el contrario, se prevé que los vehículos que utilizan con frecuencia DCFC de alta potencia y alta frecuencia tengan una capacidad de la batería del 76 % después de 8 años (un 3 % de degradación anual).

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Figura 3: La tasa de degradación promedio de los vehículos por frecuencia y potencia del uso de DCFC, definida como baja frecuencia = menor que el 12 % de uso de DCFC; alta frecuencia y baja potencia = superior al 12 % de uso de DCFC, <40 % 100+kW; alta frecuencia y alta potencia = superior al 12 % de uso de DCFC, >40 % 100+kW.

 

El cambio: adaptarse a un panorama de alta potencia

En toda nuestra base de clientes, la dependencia de la carga rápida de CC de alta velocidad casi se ha triplicado, al pasar de menos del 10 % a aproximadamente el 25 % de todas las sesiones de carga. Además, la potencia promedio de estas sesiones ha aumentado desde aproximadamente 70 kW a más de 90 kW.

 

Nota: Las fluctuaciones observadas en el 2020 fueron impulsadas en gran medida por la alta concentración de modelos Tesla y su adopción temprana de la red Supercharger de alta potencia. Desde entonces, una gama más amplia de modelos de vehículos ha entrado al mercado con la capacidad de aceptar tasas de potencia de carga más altas.

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Figura 4: La frecuencia promedio de carga de DCFC ha aumentado constantemente en los últimos cinco años.

 

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Figura 5: La potencia promedio de DCFC (calculada promediando la potencia máxima de todas las sesiones de carga de DCFC cada tres meses, o trimestral) ha aumentado en los últimos cinco años. El trazado en zigzag del gráfico evidencia los cambios estacionales en la potencia máxima promedio. 

 

Calibrado estratégico: adaptar el cargador a la necesidad

Esta tendencia destaca la importancia del calibrado estratégico: adaptar cuidadosamente la potencia de carga a los requisitos operativos específicos de un vehículo. Para obtener el mejor estado de la batería a largo plazo, la práctica recomendada es utilizar el nivel de potencia más bajo que cumpla con su programación operativa. 

Por ejemplo, si un vehículo se estaciona regularmente durante la noche durante cinco o más horas, la instalación de infraestructura para cargarlo por completo en 15 minutos puede ser excesiva. Al reservar la DCFC de alta potencia para necesidades esenciales en lugar de usarla por defecto, se protege significativamente la inversión a largo plazo en la batería.

Clima: Temperaturas cálidas

Las altas temperaturas aceleran naturalmente la degradación de la batería porque el calor aumenta la actividad química y el estrés dentro de la celda. Afortunadamente, los sistemas internos de gestión de baterías de los vehículos eléctricos ayudan a reducir este efecto mediante la regulación de las temperaturas de la batería. 

Para evaluar el impacto del clima, agrupamos los vehículos según el porcentaje de días que superaron los 25 °C: 

  • Grupo de clima templado: Vehículos que experimentan menos del 35 % de los días por encima de los 25 °C.
  • Grupo de clima cálido: Vehículos que experimentan más del 35 % de los días por encima de los 25 °C.

Los datos confirman un efecto moderado: los vehículos que operan en climas cálidos se degradan, en promedio, un 0,4 % más rápido al año que aquellos en climas templados. Como resultado, la ubicación geográfica sigue siendo una variable clave para predecir la vida útil de una batería. Nuestro conjunto de datos actual careció de suficientes muestras de "solo frío" (vehículos en climas constantemente fríos sin una temporada cálida) para aislar el impacto del frío extremo en la degradación a largo plazo. 

Estado de carga (SOC): aprovechamiento de la capacidad total

A menudo, se aconseja a los propietarios de vehículos eléctricos mantener el estado de carga de la batería (SOC) entre el 20 % y el 80 % para evitar el estrés químico asociado con una batería llena o vacía. Sin embargo, nuestros datos indican que esta medida de precaución solo es crítica si la batería se mantiene en estos extremos durante períodos prolongados. Para el uso diario típico, puede ser innecesario el cumplimiento estricto de la regla de SOC del 20 % al 80 %. 

 

Para medir el impacto real de los niveles de carga, analizamos cuánto tiempo pasan los vehículos en niveles de SOC extremos (por debajo del 20 % o por encima del 80 %) en todos los estados (conducción, carga y descanso). Clasificamos los vehículos en tres grupos:

  • Exposición baja (por debajo de un 50 % del tiempo total en SOC extremo)
  • Exposición media (del 50 % al 80 % del tiempo total en SOC extremo)
  • Exposición alta (por encima de un 80 % del tiempo total en SOC extremo)

Nota metodológica sobre los datos: Nuestro análisis evidenció una relación inversa entre la frecuencia de DCFC y la exposición a SOC extremo. Debido al "efecto de reducción progresiva", por el cual las velocidades de carga de CC disminuyen drásticamente después del 80 %, los usuarios de DCFC de alta frecuencia rara vez permanecen con la carga máxima durante períodos prolongados. Una vez que controlamos esta variable, identificamos que existe un umbral distintivo a partir del cual la exposición a un SOC comienza a afectar la longevidad de la batería. 

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Figura 6: La exposición al estado de carga extremo (SOC) solo es significativa bajo una exposición alta, en la cual el tiempo por encima del 80 % de SOC o por debajo del 20 % de SOC supera el 80 % del tiempo acumulado. Para controlar por la variable de potencia, este gráfico solo incluye vehículos con bajo uso de DCFC.

Los datos demuestran que la exposición moderada a niveles extremos de SOC no acelera la degradación de forma significativa. Las tasas de degradación para los grupos bajo (un 1,4 %) y medio (un 1,5 %) son casi iguales.

Sin embargo, existe un umbral crítico en la exposición del 80 %. Los vehículos que habitualmente pasaron más del 80 % de su tiempo total en niveles de SOC extremos experimentaron una aceleración significativa en la degradación de la batería, con un promedio del 2 % anual. Este aumento muestra que la degradación de la batería solo se acelera cuando hay una exposición prolongada, habitual y extrema a estados de carga altos o bajos. 

Por qué la exposición moderada del SOC es segura

Un factor clave para mitigar el estrés relacionado con SOC es la ingeniería de protección implementada por los fabricantes de automóviles y baterías. Todas las baterías modernas para vehículos eléctricos incorporan búferes de software ocultos en los límites superior e inferior de la capacidad de carga. Por ejemplo, una batería que indica un SOC del 100 % no equivale a una carga química máxima, así como un 0 % no representa un estado químicamente vacío.

Este búfer de ingeniería probablemente explica el impacto mínimo observado a partir de la exposición moderada de SOC en nuestro análisis. La batería está diseñada para soportar un uso normal en todo su rango de carga.

Priorizar la productividad: utilización como costo gestionado

La duración de la batería también está influenciada por el rendimiento; cuánta energía se mueve a través de las celdas en general. Medimos esto con la métrica de ciclo de carga promedio, que registra cuántos ciclos “completos” finaliza una batería. Un ciclo completo representa la descarga y la reposición acumulativas del 100 % de la capacidad útil de la batería. 

Por ejemplo, si un vehículo utiliza el 25 % de su batería para una entrega matutina, y procede a cargar otra vez ese 25 % durante el almuerzo, completó un cuarto de un ciclo. Repetir esto cuatro veces equivale a un ciclo completo. Promediamos ese total durante el transcurso de un año para determinar la intensidad diaria del uso.

Para analizar este impacto, clasificamos los vehículos en tres grupos:

  • Ciclo de carga bajo (<15 %): El equivalente a un ciclo completo cada 7 días o más 
  • Ciclo de carga medio (de un 15 % a un 35 %): El equivalente a un ciclo completo cada 3 a 6 días
  • Ciclo de carga alto (>35 %): El equivalente a un ciclo completo cada 1 a 2 días
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Los datos confirman que la intensidad operativa acelera el envejecimiento. A medida que el rendimiento diario aumenta de una baja utilización (<15 % de un ciclo) a una alta utilización (>35 % de un ciclo), la sanción de degradación anual promedio se incrementa en un 0,8 % (aumentando de 1,5 % a 2,3 %). Esto revela una compensación inevitable para las flotas: una mayor productividad diaria, esencial para maximizar los ingresos y lograr un retorno de la inversión (ROI) más rápido, conlleva el costo de un desgaste acelerado de las baterías. Sin embargo, esta utilización intensiva también maximiza el desplazamiento de combustibles de combustión interna, lo que ahorra costos y promueve directamente la sostenibilidad de la flota y los objetivos de reducción de carbono. 

 

El impacto a largo plazo es posiblemente nominal cuando se compara con los beneficios al maximizar el tiempo de actividad: Después de 8 años, se proyecta que los vehículos de bajo uso conserven el 88 % del estado de la batería, mientras que los vehículos de alto uso siguen manteniendo un 81,6 % altamente funcional. 

 

La conclusión principal para los administradores de flotas es evidente: Las estrategias operativas deben priorizar la implementación de vehículos para cumplir con los objetivos del ROI y de sostenibilidad. Sin embargo, los gerentes deben asegurarse de que el aumento de la utilización no genere una dependencia desproporcionada en DCFC de alta potencia, lo que generará una pérdida de capacidad adicional.

Diseño, química y los límites de nuestros datos

Si bien nuestro análisis se centra en factores externos (potencia, clima, nivel de batería y uso), es importante recordar que factores intrínsecos como el diseño y la composición del sistema de la batería también pueden influir en las tasas de degradación (y el impacto de los factores estresantes externos). 

 

Los factores intrínsecos que afectan la longevidad de la batería (pero que no se analizan en este estudio) incluyen los siguientes:

  • Química de la batería: La química específica utilizada (como litio-ferrofosfato [LFP], níquel-manganeso-cobalto [NMC] o ion de sodio emergente) dictará la curva de degradación inicial. Las diferentes químicas están optimizadas para diferentes beneficios; algunas favorecen una vida útil más prolongada (longevidad), mientras que otras priorizan densidades de potencia más altas, estabilidad térmica o menores costos de producción.
  • Sistema de gestión de baterías (BMS): El diseño y el software dentro del BMS desempeñan un papel crítico en la forma en que la batería está protegida bajo estrés. Esto incluye los sistemas de gestión térmica de los paquetes de baterías.

Aviso importante

Todos los datos y las tasas de degradación presentados en este estudio son valores agregados y promediados a partir de grandes cohortes. Por lo tanto, si bien estos hallazgos establecen tendencias fuertes, es importante tener en cuenta que cada vehículo individual puede presentar más o menos degradación que el promedio debido a una combinación única de sus propiedades intrínsecas de la batería y su perfil de uso específico.

Resumen del estudio: gestión del riesgo y optimización del ROI

Los datos confirman que las baterías modernas de los vehículos eléctricos siguen siendo resistentes y se espera que duren más allá de la vida útil típica de un vehículo. Sin embargo, nuestro análisis del 2025, que muestra que la tasa de degradación promedio ha vuelto al 2,3 % anual, destaca la aparición de comportamientos operativos específicos que aceleran el envejecimiento. Estas tendencias ofrecen una estrategia clara y proactiva para la gestión de flotas.

 

La carga rápida con CC de alta potencia es un factor estresante dominante, lo que conduce a la tasa de degradación de la batería anual más alta. Este hallazgo es particularmente importante, dada la tendencia de la industria hacia la carga de alta potencia. Si bien esperamos mejoras continuas en la tecnología de las baterías y los sistemas de gestión para corregir estos factores externos (lo que promueve la viabilidad a largo plazo de las flotas eléctricas), la estrategia de la flota puede priorizar ciertas acciones para maximizar la vida útil y el ROI de los vehículos.

Conclusiones clave para el administrador de la flota

  1. Sea estratégico con la potencia de carga: cuando corresponda, priorice la carga de CA o la carga de CC de menor potencia, y solamente utilice DCFC de alta potencia (especialmente por encima de 100 kW) cuando sea operacionalmente necesario. Esta estrategia ayuda a minimizar el estrés de la batería, ya que las cargas de alta potencia indiscriminadas pueden llevar a un SOH estimado del 76 % después de 8 años, en comparación con un SOH del 88 % para quienes priorizan cargas de menor potencia.
  2. Sea consciente del clima: se observó una diferencia pequeña, pero medible en los vehículos eléctricos que operan en climas más cálidos (una tasa incrementada del 0,4 %). Considere realizar ajustes operativos durante las olas de calor, como estacionarse en la sombra o en interiores para reducir la exposición.
  3. Priorice la utilización del vehículo: la aceleración de la degradación por una alta utilización es un costo manejable (una sanción aproximada del 0,8 %) cuando se compara con los ingresos significativos y las ganancias de productividad derivadas de la maximización de la implementación de vehículos. Su estrategia de flota debe priorizar el tiempo de actividad y el uso.
  4. Evite la exposición al estado de carga extremo (SOC): los conductores pueden preocuparse menos por cumplir con una regla de SOC del 20 % al 80 % para el uso cotidiano. Sin embargo, evite dejar los vehículos estacionados e inactivos durante períodos prolongados y habituales cuando la carga esté casi completa o casi vacía, ya que la degradación se acelera significativamente cuando la exposición a un SOC extremo supera un umbral de tiempo acumulativo del 80 %.

Adoptar un enfoque guiado por la telemática y basado en datos proporciona la visibilidad necesaria para un monitoreo proactivo. Cuando aprovecha esta información para gestionar estratégicamente la potencia de carga y evitar la exposición prolongada a niveles extremos de SOC, puede preservar de forma eficaz el estado de las baterías, ayudar a proteger su inversión y garantizar la viabilidad operativa a largo plazo de su flota de vehículos eléctricos.

 

Compare estos nuevos hallazgos con aquellos del análisis anterior sobre el estado de la batería de vehículos eléctricos de Geotab para ver cómo han evolucionado las tendencias.

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